Juan Pablo II será proclamado santo este domingo

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Ciudad del Vaticano, 26 abr (EFE).- El papa
Juan Pablo II (1978-2005) será proclamado santo mañana, domingo, tras un
rápido proceso de canonización, aunque los fieles ya lo habían
ascendido a los altares tras el “santo subito” (santo ya) que a su
muerte resonó en la Plaza de San Pedro. El conocido como “papa de los
récords”, con sus 26 años de pontificado y 104 viajes fuera de Italia,
también habrá tenido el proceso de canonización más rápido de la
historia y será santo sólo nueve años después de su muerte, el 2 de
abril de 2005.
La medida fue posible gracias a su sucesor,
Benedicto XVI (2005-2013), quien retiró una norma que obligaba a esperar
cinco años antes de que pudiera iniciarse el proceso para la
canonización.
Así, Karol Wojtyla, compartirá el día de la
canonización con Juan XXIII (1958-1963) y ambos se convertirán así en
los otros dos pontífices proclamados santos en los últimos cien años
junto con Pío X (1903-1914), quien fue canonizado el 3 de septiembre de
1954, durante el pontificado de Pío XII (1939-1958).
La canonización del papa polaco (1920-2005) ha
llegado en tiempo récord, pero ha seguido todos los pasos marcados por
la Iglesia, entre ellos los dos milagros necesarios para ascender a los
altares.
Pero la canonización popular ya llegó el 8 de
abril de 2005, cuando durante su funeral en la Plaza de San Pedro
aparecieron pancartas de los fieles que espontáneamente proclamaban
santo a Juan Pablo II sin parecer importar la necesidad de un proceso.
Además de la espontaneidad de los fieles que ya le
rendían culto como a un santo, fueron también muchos los que pidieron
oficialmente que se elevara a los altares a Wojtyla, como Chiara Lubich,
fundadora del movimiento de los Focolares, pero también los cardenales
reunidos antes del cónclave que eligió a Benedicto XVI se expresaron a
favor.
Ese papa heredó esta difícil petición popular para
la canonización de su predecesor y amigo, pero, a pesar de ello, no
quiso saltarse las reglas para no sentar ningún precedente y como hizo
Juan Pablo II con la madre Teresa de Calcuta, se limitó a eliminar la
norma de los cinco años, pero confió el proceso a los tribunales
eclesiásticos.
En mayo de 2011 la Congregación para las Causas,
el organismo del Vaticano que evalúa a los candidatos a la santidad,
consideró como primer milagro el caso de la monja francesa y enfermera
Marie Simon Pierre, de 51 años, quien según la comisión médica se curó
de manera inexplicable de la enfermedad de Parkinson, la misma que
sufrió Wojtyla en los últimos años de vida.
Ese mismo mes se celebraba la ceremonia de
beatificación en la Plaza de San Pedro a la que acudieron cerca de un
millón de personas y delegaciones de casi todos los países del mundo.
En una reciente entrevista Slawomir Oder, el
postulador de la causa de canonización de Wojtyla, explicó: “Durante el
proceso, he recibido decenas de miles de indicaciones de gracias
atribuidas a la intercesión de Juan Pablo II”.
“Cada una de ellas es seguramente importante
porque habla de la vida de alguien que ha cambiado cuando se ha dirigido
en momentos de necesidad al papa y ha notado su presencia y potencia.
Pero no todas corresponden exactamente a los criterios de un
procedimiento canónico”, aseguró.
Una de estas historias fue la que eligió Oder para
que se convirtiera en el segundo milagro: la curación de una mujer de
Costa Rica que había sufrido una seria lesión cerebral incurable, según
el equipo médico al que consultan los cardenales y obispos de dicho
organismo.
A la costarricense Floribeth Mora, de 50 años, se
le diagnosticó un aneurisma cerebral el 14 de abril de 2011 con escasas
esperanzas de vida.
La mujer relató que el 30 de abril de 2011 asistió
a misa y a una procesión en su comunidad en la vigilia de la
beatificación de Juan Pablo II y al día siguiente oyó una voz que le
decía: “levántate, no tengas miedo” y de repente se sintió de nuevo
perfectamente.
Según Andrea Riccardi, historiador y fundador de
la Comunidad de San Egidio, en el proceso de canonización de Juan Pablo
II hubo testimonios críticos, pero “esto demuestra que ha sido un
proceso serio”.
El libro “La santidad del Papa Wojtyla”, escrito
por el exministro y fundador de la Comunidad de San Egidio (conocida
como la “ONU de Trastevere”, por el histórico barrio romano donde tiene
su sede) revela cómo no todos estuvieron de acuerdo en el proceso de
canonización más rápido de la historia.
Riccardi recordó a Efe esta semana cómo de los 114
testigos que fueron escuchados durante el proceso de beatificación y
después canonización del papa polaco “no todos fueron positivos”.
Entre ellos destaca el testimonio del arzobispo de
Milán, el cardenal Carlo Maria Martini, jesuita, reconocido intelectual
de carácter progresista y fallecido en 2012, que “expresó su
perplejidad por la necesidad de canonizar al papa polaco y expresó sus
críticas, por ejemplo por relativizar las iglesias locales”.
“Yo no encuentro nada de escandaloso en ello,
porque cuando se hace un proceso también a grandes figuras se necesita
decir la verdad sobre todo lo que se piensa y que se ha vivido, y esto
demuestra que ha sido un proceso serio”, explicó Riccardi. EFE

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